SONETO
Siéntate en mi regazo, niña mía,
no tengas tanta prisa por volar,
que aún no has terminado de emplumar
y es tiempo de ternura y fantasía.
Verás crecer tus alas cada día,
no dejes en tu vuelo de soñar,
nunca le pongas límite al amar
y el viento silbará tu melodía.
Has de aprender también el vuelo raso
cuando sufras de amor la desventura
y quedes atrapada en la tristeza.
Hasta el último brillo de tu ocaso
ofrece el cielo azul de tu ternura,
pues la entrega es el don de tu grandeza.
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