RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
MUJER BENDITA
Eres tesoro del mundo, Dios te ha creado preciosa,
eres dueña de un prodigio que te ha regado el Cielo
eres mártir que fecundas con infinito desvelo
y tienes el bello encargo, de ser dulce y cariñosa.
Anoche soñé y me encuentro soñoliento, distraído
de no saber si fue un sueño o bien lo viví despierto,
solo sé que es esta noche, la más linda que he vivido
si me la pasé contigo perdidos en el desierto.
Así di gracias al Cielo porque yo estaba contigo,
en mi brazos prometías que serás feliz con migo
mientras servías la copa de un exuberante vino,
en fina copa dorada, bien añejado y muy frío.
Fue un lindo sueño sin duda, mejor si estaba despierto,
como lámpara encendida alumbraste mi camino,
como lucero del Cielo me guiaste en el desierto
y me ofreciste otra copa de ese burbujeante vino.
Me encuentro muy extasiado sin dar con lo sucedido
en tus brazos escaparon todos mis días aciagos,
soy feliz mujer bendita, porque amanecí contigo
que no importa si retornan mis momentos desgraciados.
Ramiro Ponce P.
Eres tesoro del mundo, Dios te ha creado preciosa,
eres dueña de un prodigio que te ha regado el Cielo
eres mártir que fecundas con infinito desvelo
y tienes el bello encargo, de ser dulce y cariñosa.
Anoche soñé y me encuentro soñoliento, distraído
de no saber si fue un sueño o bien lo viví despierto,
solo sé que es esta noche, la más linda que he vivido
si me la pasé contigo perdidos en el desierto.
Así di gracias al Cielo porque yo estaba contigo,
en mi brazos prometías que serás feliz con migo
mientras servías la copa de un exuberante vino,
en fina copa dorada, bien añejado y muy frío.
Fue un lindo sueño sin duda, mejor si estaba despierto,
como lámpara encendida alumbraste mi camino,
como lucero del Cielo me guiaste en el desierto
y me ofreciste otra copa de ese burbujeante vino.
Me encuentro muy extasiado sin dar con lo sucedido
en tus brazos escaparon todos mis días aciagos,
soy feliz mujer bendita, porque amanecí contigo
que no importa si retornan mis momentos desgraciados.
Ramiro Ponce P.