Manolo Martínez
Poeta fiel al portal
No fue ningún abuelo, ningún niño ni ningún obrero; hacía años que mi pobre villa no se conmocionaba de esta manera. Fue “Caschirulo”, que quedó con sus cuatro pulgosas patitas al costado de la acera y su pedazo de puchero común al lado de la rueda.
Por decisión mayoritaria, los niños lo enterraron en la plaza de la villa; ellos tenían la “prioridad” por el cariño hacia el amigo incondicional que se les iba. Lloraron todos, hasta los más pendencieros, malvivientes y pesados.
El caluroso viento de la tarde levantaba polvareda y el aire suavemente olía a “dolor comunitario”.
Por decisión mayoritaria, los niños lo enterraron en la plaza de la villa; ellos tenían la “prioridad” por el cariño hacia el amigo incondicional que se les iba. Lloraron todos, hasta los más pendencieros, malvivientes y pesados.
El caluroso viento de la tarde levantaba polvareda y el aire suavemente olía a “dolor comunitario”.