Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Sean mías tus manos
esta noche
sean sendero y fuego
tus labios
río y puente
el encuentro que espero.
Acabará la mañana
más tarde
y se habrán ido las ganas
como los pájaros de sus nidos,
tus flores lucen hambrientas
y las mías ya están sobre ti,
sean mías todas tus rosas
y que se quiebren como espejos
en mis hombros.
Yo te busco en tus ojos cerrados
y me reflejo en tus labios abiertos,
sean mías las cascadas de tu pelo
que en mi pecho quedan flotando,
sean mías las esferas de tu carne
y baila en tu orilla
como una ola encantada
y perdida.
Llega como una avalancha
y llena mi boca de besos,
usa mis rodillas de silla
para mirarte de lejos,
sean tus montes mi abadía
y mi corazón las campanas
que anuncian el día.
Las ganas nos dejan
como los pájaros dejan sus nidos
por las mañanas,
volverán más tarde
a refugiarse del frío
y volveré yo
y volverás tú
a refugiarte en mi abrigo
...
esta noche
sean sendero y fuego
tus labios
río y puente
el encuentro que espero.
Acabará la mañana
más tarde
y se habrán ido las ganas
como los pájaros de sus nidos,
tus flores lucen hambrientas
y las mías ya están sobre ti,
sean mías todas tus rosas
y que se quiebren como espejos
en mis hombros.
Yo te busco en tus ojos cerrados
y me reflejo en tus labios abiertos,
sean mías las cascadas de tu pelo
que en mi pecho quedan flotando,
sean mías las esferas de tu carne
y baila en tu orilla
como una ola encantada
y perdida.
Llega como una avalancha
y llena mi boca de besos,
usa mis rodillas de silla
para mirarte de lejos,
sean tus montes mi abadía
y mi corazón las campanas
que anuncian el día.
Las ganas nos dejan
como los pájaros dejan sus nidos
por las mañanas,
volverán más tarde
a refugiarse del frío
y volveré yo
y volverás tú
a refugiarte en mi abrigo
...
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