Anne_
I killed Bukowski.
Escucho como se me desvanecen los ruidos,
ya sin sonrisas ni llantos,
me acerco a lo que queda de mí.
¿Cuántos pronuncian mi nombre
para embrujarse de razones?
Ni dios,
ni los pecados que retozo.
Como las líneas se vuelven rechazos,
como el vientre se desflora solito…
Solito.
Ay, de expresión.
Ay, de insolvencia,
Expresión de abrazos líquidos,
abrazos que no puedo dar,
que no se abrazan,
abrazos en los que al final
no se cierran los brazos.
Insolvencia,
como cuando declamas millonadas de “no sé”
curtida en llanto que no puedes solventar,
llanto que no llora, llanto sin agua,
llanto que al final,
no se seca.
Ninguna voz ha llegado a donde quiero ir,
ninguna suerte ha logrado reventarse
contra sus emociones,
ninguna.
Yo soy, es una redundancia,
pero yo soy los enemigos ciegos de mi desván,
los cuervos ladrones de cornflake
y todititos los argumentos
para mantenerse a salvo del frío en los pieseses,
a salvo de las abejas tensas,
a salvo de las cucarachas liquidas,
y de rodillas bajo flores de cian,
rezando vitalicia
para nunca jamás perder los dientes,
y antes de dormir el último final,
pagar todos los enjambres de días soda,
llenitos de abrazos sin cerrar.
ya sin sonrisas ni llantos,
me acerco a lo que queda de mí.
¿Cuántos pronuncian mi nombre
para embrujarse de razones?
Ni dios,
ni los pecados que retozo.
Como las líneas se vuelven rechazos,
como el vientre se desflora solito…
Solito.
Ay, de expresión.
Ay, de insolvencia,
Expresión de abrazos líquidos,
abrazos que no puedo dar,
que no se abrazan,
abrazos en los que al final
no se cierran los brazos.
Insolvencia,
como cuando declamas millonadas de “no sé”
curtida en llanto que no puedes solventar,
llanto que no llora, llanto sin agua,
llanto que al final,
no se seca.
Ninguna voz ha llegado a donde quiero ir,
ninguna suerte ha logrado reventarse
contra sus emociones,
ninguna.
Yo soy, es una redundancia,
pero yo soy los enemigos ciegos de mi desván,
los cuervos ladrones de cornflake
y todititos los argumentos
para mantenerse a salvo del frío en los pieseses,
a salvo de las abejas tensas,
a salvo de las cucarachas liquidas,
y de rodillas bajo flores de cian,
rezando vitalicia
para nunca jamás perder los dientes,
y antes de dormir el último final,
pagar todos los enjambres de días soda,
llenitos de abrazos sin cerrar.
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