No, Brise, no se van por las esquinas ni por el centro... se van rapidito por la derecha, jajaja. Y tienes razón en lo del esplendor. De hecho, no existe algo bueno que vean en el mundo y que no quieran apropiárselo o copiarlo: las personas más inteligentes, obras de arte, monumentos, riquezas, recursos, saberes. Y a quien se niege a darles aquello que quieren, pues lo destrozan, como hicieron con Irak, con Libia, con Siria y como intentarán hacerlo con Venezuela si no logran doblegarla destrozándole la economía y el bienestar que durante quince años forjó su pueblo. Pero ese es el resultado cuando la codicia y la soberbia aplastan la capacidad de pensar más allá del propio estómago.
No espero que gente como el compañero comente lo que un poema mío tenga de poema. Sería como pedirle peras al olmo, o mejor lo diré como uno de esos personajes de Venezuela a quienes ellos admiran dada su riqueza de ideas y erudición, me refiero a Manuel Rosales (uno de los adalides libertarios de la ultraderecha venezolana agredido y acallado malsanamente por el horrendo rrrrrrrégimen chaburro-maburrista), quien aseveró en forma sabia y preclara que "no debían pedírsele peras al horno". Tenía razón... ¿kién a bisto que uno les pida peraz a un orno y el orno ses la de? Así mismo, no espero yo que ciertas personas comenten mis poemas por poemas, sino por derrotar, hundir, demeritar, lo que dicen.