ecos del silencio
Poeta adicto al portal
Se apresura sonrriendo
a su lugar, la cocina,
porque el ya se aproxima,
su corazón, ya latiendo.
Golpe tras golpe, en la puerta
rugidos estrepitosos
hieren de un grito sus ojos.
y la flor parece yerta,
alza el puño como roca
como si fuera un despojo.
lo estrella en su dulce boca
porque no entiende su enojo.
Se incrustan por los rincones
las afiladas palabras,
las que ahogaron los besos
que en su corazón aún guarda.
Otro grito, allá a lo lejos
y un llanto que aún perdura.
Llora aquel niño en el lecho,
su pequeña criatura,
buscando sus vivos pechos
en la fría sepultura.
a su lugar, la cocina,
porque el ya se aproxima,
su corazón, ya latiendo.
Golpe tras golpe, en la puerta
rugidos estrepitosos
hieren de un grito sus ojos.
y la flor parece yerta,
alza el puño como roca
como si fuera un despojo.
lo estrella en su dulce boca
porque no entiende su enojo.
Se incrustan por los rincones
las afiladas palabras,
las que ahogaron los besos
que en su corazón aún guarda.
Otro grito, allá a lo lejos
y un llanto que aún perdura.
Llora aquel niño en el lecho,
su pequeña criatura,
buscando sus vivos pechos
en la fría sepultura.
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