calammaro
Poeta asiduo al portal
Me iré...
como vine, me iré,
con el alma marchita
alumbrada por farolas,
que oscurecen el ayer...
Me iré...
con las llagas, me iré
y las manos vacías,
de contar las mentiras
que recubren tu piel...
Me verás...
Me verás, y estaré,
limando espolones
cogiendo carrera,
huyendo de besos
que saben a tierra...
Remendandome el alma
corazón en derribo,
buscan el suicidio
los recuerdos de ti...
Planeando la azotea
dentro mi cabeza,
buscando rincones
entre la maleza.
Y los grillos dirán ...
Que no me quisite
que fue todo mentira,
ahora soy el nudillo
mordido de un niño...
Mordido de rabia
dolor y de celo,
porque ya me olvidaste
y todavia te quiero...
Me iré...
Como vine me iré
con los labios sellados,
grietas en el pecho
sin volver la mirada,
escupiendo tu aliento...
Que me sabe a vacío
a la sal de las rocas,
a corona de espinos
cuando rozas mi boca...
Y no quedará amanecer
que me dé desatinos,
que amanezca conmigo
que me cure la piel...
Y sin nada que hacer
buscaré la cordura,
lo que duren las brasas
hasta dejarte de querer
como vine, me iré,
con el alma marchita
alumbrada por farolas,
que oscurecen el ayer...
Me iré...
con las llagas, me iré
y las manos vacías,
de contar las mentiras
que recubren tu piel...
Me verás...
Me verás, y estaré,
limando espolones
cogiendo carrera,
huyendo de besos
que saben a tierra...
Remendandome el alma
corazón en derribo,
buscan el suicidio
los recuerdos de ti...
Planeando la azotea
dentro mi cabeza,
buscando rincones
entre la maleza.
Y los grillos dirán ...
Que no me quisite
que fue todo mentira,
ahora soy el nudillo
mordido de un niño...
Mordido de rabia
dolor y de celo,
porque ya me olvidaste
y todavia te quiero...
Me iré...
Como vine me iré
con los labios sellados,
grietas en el pecho
sin volver la mirada,
escupiendo tu aliento...
Que me sabe a vacío
a la sal de las rocas,
a corona de espinos
cuando rozas mi boca...
Y no quedará amanecer
que me dé desatinos,
que amanezca conmigo
que me cure la piel...
Y sin nada que hacer
buscaré la cordura,
lo que duren las brasas
hasta dejarte de querer