Selene
Poeta recién llegado
Sus ojos llaman sin palabras a un Sol que ya no brilla, una mañana que no llega, un calor que no calienta. Sus manos anhelan el tacto muerto de todo lo perdido, la eternidad que ha terminado, el fuego etéreo de su corazón, que tras la lucha se ha apagado.
Ya no hay cantos ni pájaros en la ventana, no queda luz de luna en sus pupilas, no susurra el agua corriendo entre sus dedos, no queda ya ni una lágrima que limpie su pena. Su llanto ha estallado, sus ahogados suspiros son ahora un manto invisible del más puro, cruel y despiadado silencio, que destroza inadvertido todo lo que encuentra a su paso.
Que se quede todo en silencio, que hay un alma muerta y rota que en silencio espera al silencio, una soledad marchita impregnada en el viento, una flacidez pegada a su pelo.
Ya no hay cantos ni pájaros en la ventana, no queda luz de luna en sus pupilas, no susurra el agua corriendo entre sus dedos, no queda ya ni una lágrima que limpie su pena. Su llanto ha estallado, sus ahogados suspiros son ahora un manto invisible del más puro, cruel y despiadado silencio, que destroza inadvertido todo lo que encuentra a su paso.
Que se quede todo en silencio, que hay un alma muerta y rota que en silencio espera al silencio, una soledad marchita impregnada en el viento, una flacidez pegada a su pelo.