Ton Rodriguez
Poeta asiduo al portal
La lluvia había cesado,
el viento que había alborotado tus cabellos
se fue apagando,
convirtiéndose en brisa suave.
Los negros nubarrones,
ya dispersos,
dejaban asomar
una azulada claridad de cielo.
Empapada,
la tierra transpiraba
un suave aroma de vida
que renace
en una mezcla de barro
y esperanza.
Y yo, que me encontraba paseando
entre tu pelo,
alborotado por el viento,
me deslizaba
dentro de una gota de agua
a través de tu cuerpo,
dibujando caminos en tu piel
con el mustio pincel
de los recuerdos,
evocando en silencio tardes
de lluvia y de deseo.
Ton Rodríguez
el viento que había alborotado tus cabellos
se fue apagando,
convirtiéndose en brisa suave.
Los negros nubarrones,
ya dispersos,
dejaban asomar
una azulada claridad de cielo.
Empapada,
la tierra transpiraba
un suave aroma de vida
que renace
en una mezcla de barro
y esperanza.
Y yo, que me encontraba paseando
entre tu pelo,
alborotado por el viento,
me deslizaba
dentro de una gota de agua
a través de tu cuerpo,
dibujando caminos en tu piel
con el mustio pincel
de los recuerdos,
evocando en silencio tardes
de lluvia y de deseo.
Ton Rodríguez