Soñadora despierta
Poeta recién llegado
Te toco y mi dedos no provocan
nada en tu piel. Tus ojos siguen
igual, mirando a la nada esperando
por algo que tal vez nunca va llegar.
Los largos cabellos de tu cabeza están
finamente peinados y arreglados y caen
delicadamente sobre tu espalda...
Intento hablarte, pero tus grandes
y hermosos ojos hacen que me sienta
inseguro de hacerlo, siento que quedare
como un idiota frente a tus fuertes expectativas.
Pero, mujer de piedra, dame la oportunidad
de ser el hombre que haga latir tu corazón,
el que te haga feliz y se quede para siempre
a tu lado, déjame reparar ese pobre corazón
de piedra... Déjame amarte.