Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
A un milímetro de olvidarte
decidí dar un paso atrás,
mi alma de ti no quiso desprenderse
por eso regresé a buscarte
pues mi corazón aún te quiere amar.
En el último escalón,
en la agonía de nuestra historia,
estando a un paso de olvidar,
ni ahí mi corazón te dejó de extrañar.
Mi alma y corazón se confabularon
y a mi mente ambos secuestraron,
me hicieron ver que sigo muy enamorado
por eso decidí volverte a buscar.
Y aquí nos tienes frente a ti parados,
entre los cuatro éste amor te venimos confesar,
queremos decirte que no te hemos olvidado
y que nunca podremos dejarte de amar.
No sé ni cómo decirte cuánto te extraño
que aún estando tan lejos
jamás me dejaste de acompañar;
definitivamente sí te amo,
no existe nada que me haga hacerte olvidar.
Regresé del último peldaño del olvido
sólo para decirte que te amo con el alma
que mi corazón y mente no tienen dudas;
que junto a ti no necesito ataduras,
para quedarme para siempre contigo
y jamás salir de la seda de tu cama.
decidí dar un paso atrás,
mi alma de ti no quiso desprenderse
por eso regresé a buscarte
pues mi corazón aún te quiere amar.
En el último escalón,
en la agonía de nuestra historia,
estando a un paso de olvidar,
ni ahí mi corazón te dejó de extrañar.
Mi alma y corazón se confabularon
y a mi mente ambos secuestraron,
me hicieron ver que sigo muy enamorado
por eso decidí volverte a buscar.
Y aquí nos tienes frente a ti parados,
entre los cuatro éste amor te venimos confesar,
queremos decirte que no te hemos olvidado
y que nunca podremos dejarte de amar.
No sé ni cómo decirte cuánto te extraño
que aún estando tan lejos
jamás me dejaste de acompañar;
definitivamente sí te amo,
no existe nada que me haga hacerte olvidar.
Regresé del último peldaño del olvido
sólo para decirte que te amo con el alma
que mi corazón y mente no tienen dudas;
que junto a ti no necesito ataduras,
para quedarme para siempre contigo
y jamás salir de la seda de tu cama.
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