Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Tengo el corazón desnudo,
el alma expuesta,
y el verso mudo.
Tengo la piel contraída
la sed dormida
y en pié el deseo.
Por el blanco que te guarda
Por la voz que te susurra.
Por el agua que te baila.
Por el viento que te aulla.
Y al rezo de tu belleza
se entrega este pecho ateo,
que sólo entiende el lenguaje,
que deshecha tu deseo.
Tan sensible y tan profunda,
que no atiendo a penitencia
si en tu alma vagabunda
me cobijo en reverencia.
el alma expuesta,
y el verso mudo.
Tengo la piel contraída
la sed dormida
y en pié el deseo.
Por el blanco que te guarda
Por la voz que te susurra.
Por el agua que te baila.
Por el viento que te aulla.
Y al rezo de tu belleza
se entrega este pecho ateo,
que sólo entiende el lenguaje,
que deshecha tu deseo.
Tan sensible y tan profunda,
que no atiendo a penitencia
si en tu alma vagabunda
me cobijo en reverencia.
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