Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
La inercia del temblor
que vibra en ese latir del deseo
pronunciado de tu pelvis.
Esa cuenca mimosa del anuncio
de harapo y jirón
piel del mundo tañido de hospicio
fruta de pálpitos tersados de escena.
En el proscenio de tu llegada
paladar de terciopelo enredado en las columnas
de tu templo. Los cisnes negros habitan la metamorfosis
que los besos siembran de amapolas rociadas , la cuna
se mece en este abril de sospechas
duraznos masticados en verbenas de placer.
desenvuelven la migración del ave nocturna
que arrastra interludios de sábanas heridas
rosales de luna antigua abiertos como terrazas
bañadas de luz eléctrica también ahí
el progreso hizo un disimulo y
esperó nuestra irrigación de la cosecha
tan exacta como la belleza del cisne cuando blanquea su plumaje.
que vibra en ese latir del deseo
pronunciado de tu pelvis.
Esa cuenca mimosa del anuncio
de harapo y jirón
piel del mundo tañido de hospicio
fruta de pálpitos tersados de escena.
En el proscenio de tu llegada
paladar de terciopelo enredado en las columnas
de tu templo. Los cisnes negros habitan la metamorfosis
que los besos siembran de amapolas rociadas , la cuna
se mece en este abril de sospechas
duraznos masticados en verbenas de placer.
desenvuelven la migración del ave nocturna
que arrastra interludios de sábanas heridas
rosales de luna antigua abiertos como terrazas
bañadas de luz eléctrica también ahí
el progreso hizo un disimulo y
esperó nuestra irrigación de la cosecha
tan exacta como la belleza del cisne cuando blanquea su plumaje.