Tengo el recuerdo del brillo de la dulce virtud en tus ojos
y mi corazón que acompaña y no te estorba.
De tu mano iluminar el monte de mis ansiedades crucificadas.
Y yo tengo tantos pecados...
como para no consentir que una vez te equivoques,
Si es que por haberme querido te has equivocado.
y mi corazón que acompaña y no te estorba.
De tu mano iluminar el monte de mis ansiedades crucificadas.
Y yo tengo tantos pecados...
como para no consentir que una vez te equivoques,
Si es que por haberme querido te has equivocado.
Última edición: