Sinuhé
Poeta adicto al portal
Yo pensaba en tu nombre Amor,
me parecía absurdo pensarlo.
Era la manía añeja
la vieja costumbre olvidada.
Y ya ves.
Desempaco tu sonrisa,
me calzo con zapatos viejos de ti.
Soy el pretexto de la campana,
el candado yerto del corredor.
Soy el “no ser”,
lo que sencillamente no existe
sin más razones:
“no es”.
Aunque recuerde bien tus cejas
tus manos no serán mías.
¡Ah equivocado!
Cómo palpita mi frente al evocar;
yo te amaba ya sabes,
yo te amaba inerte y perpetuo
con movimiento de enredaderas,
de muros y de solícitas ventanas.
Yo te amaba.
Es la única defensa que tengo
al caer la tarde de mi vida;
alimento con que nutro,
mi achacosa soledad.
Yo pensaba en tu nombre Amor.
(Ya sabes que el verano será siempre alarmante,
recordaré la fiebre, los paños mojados, mi sangre hirviente)
Yo me levantaré ahora a contar los mosaicos
tu callada calidad de permanencia,
la duradera y protectora cualidad de poseerme;
inútil y vana.
Yo te amo desierta tenebrosa,
yo te amo aún Fulana...
......
me parecía absurdo pensarlo.
Era la manía añeja
la vieja costumbre olvidada.
Y ya ves.
Desempaco tu sonrisa,
me calzo con zapatos viejos de ti.
Soy el pretexto de la campana,
el candado yerto del corredor.
Soy el “no ser”,
lo que sencillamente no existe
sin más razones:
“no es”.
Aunque recuerde bien tus cejas
tus manos no serán mías.
¡Ah equivocado!
Cómo palpita mi frente al evocar;
yo te amaba ya sabes,
yo te amaba inerte y perpetuo
con movimiento de enredaderas,
de muros y de solícitas ventanas.
Yo te amaba.
Es la única defensa que tengo
al caer la tarde de mi vida;
alimento con que nutro,
mi achacosa soledad.
Yo pensaba en tu nombre Amor.
(Ya sabes que el verano será siempre alarmante,
recordaré la fiebre, los paños mojados, mi sangre hirviente)
Yo me levantaré ahora a contar los mosaicos
tu callada calidad de permanencia,
la duradera y protectora cualidad de poseerme;
inútil y vana.
Yo te amo desierta tenebrosa,
yo te amo aún Fulana...
......
Última edición:
::