Marcelo Pavón Suárez
Vasto
Ahora que seguís de largo
y yo me freno,
que te fuiste sin oraciones en la boca,
que nos dividimos
en sujeto y predicado,
yo sigo sujeto
al aire que quedó boquiabierto
tras tus talones.
Te fuiste a atardecer a otro renglón
de la ciudad
cuando te declaré en desacato,
no te quedaste a pelear,
te fuiste con lo puesto
y lo supuesto
y acá me quedé amándote
la gaviota de lágrimas
que dejaste sobre la mesa.
No sé bien por dónde andarás,
en que frío habrás dejado
mi corazón sin bufanda.
Yo me abrazo a la gaviota moribunda
que dejaste sobre la mesa
y lloro a silencio seco
sobre la sensación de tus ojos.
No sé bien dónde andarás,
hace noche y es de frío
para que andes con el alma empapada
por mi ausencia.
Toda la casa huele a vuelo muerto
de gaviota
y este ocaso de jueves
se convirtió de pronto
en una radio desintonizada
de domingo a las siete p.m.
No sé dónde andarás
yo prefiero ir a dormir
tengo paspados los ojos por el sueño…
el sueño de que vuelvas
para despertarme de este insomnio.
y yo me freno,
que te fuiste sin oraciones en la boca,
que nos dividimos
en sujeto y predicado,
yo sigo sujeto
al aire que quedó boquiabierto
tras tus talones.
Te fuiste a atardecer a otro renglón
de la ciudad
cuando te declaré en desacato,
no te quedaste a pelear,
te fuiste con lo puesto
y lo supuesto
y acá me quedé amándote
la gaviota de lágrimas
que dejaste sobre la mesa.
No sé bien por dónde andarás,
en que frío habrás dejado
mi corazón sin bufanda.
Yo me abrazo a la gaviota moribunda
que dejaste sobre la mesa
y lloro a silencio seco
sobre la sensación de tus ojos.
No sé bien dónde andarás,
hace noche y es de frío
para que andes con el alma empapada
por mi ausencia.
Toda la casa huele a vuelo muerto
de gaviota
y este ocaso de jueves
se convirtió de pronto
en una radio desintonizada
de domingo a las siete p.m.
No sé dónde andarás
yo prefiero ir a dormir
tengo paspados los ojos por el sueño…
el sueño de que vuelvas
para despertarme de este insomnio.