El rencuentro

Mary Mura

Poeta veterano en el portal
El rencuentro

Como podrías mirarme con mi traza desprolija,
cubierto de polvo estaba arrastrando mi valija.


Del interior yo venía en busca de un horizonte,
que se hace triste encontrar cuando a tu paso se esconde.


La urbe me fue absorbiendo la miseria la pobreza,
pero mi mente traviesa siempre se acordaba de ella.


Quiso el destino aquel día que sentada y desolada,
vi llorando a una muchacha que de lejos me miraba.


Me fui acercando despacio por miedo a que se asustara,
su perfume me atraía su perfume me atrapaba.


A partir de ese momento se unieron nuestros presentes,

olvidando que hubo un día en que no quisiste verme.
 
El rencuentro

Como podrías mirarme con mi traza desprolija,
cubierto de polvo estaba arrastrando mi valija.


Del interior yo venía en busca de un horizonte,
que se hace triste encontrar cuando a tu paso se esconde.


La urbe me fue absorbiendo la miseria la pobreza,
pero mi mente traviesa siempre se acordaba de ella.


Quiso el destino aquel día que sentada y desolada,
vi llorando a una muchacha que de lejos me miraba.


Me fui acercando despacio por miedo a que se asustara,
su perfume me atraía su perfume me atrapaba.


A partir de ese momento se unieron nuestros presentes,

olvidando que hubo un día en que no quisiste verme.

Me ha gustado mucho leer este reencuentro poético que dejas hoy, mi querida Mary. Te dejo mi reconocimiento con mi cariño. Besos y abrazo cariñoso.
 
El rencuentro

Como podrías mirarme con mi traza desprolija,
cubierto de polvo estaba arrastrando mi valija.


Del interior yo venía en busca de un horizonte,
que se hace triste encontrar cuando a tu paso se esconde.


La urbe me fue absorbiendo la miseria la pobreza,
pero mi mente traviesa siempre se acordaba de ella.


Quiso el destino aquel día que sentada y desolada,
vi llorando a una muchacha que de lejos me miraba.


Me fui acercando despacio por miedo a que se asustara,
su perfume me atraía su perfume me atrapaba.


A partir de ese momento se unieron nuestros presentes,

olvidando que hubo un día en que no quisiste verme.

hermoso y emotivos versos, siempre los reencuentros son mágicos :)
un placer pasar a leerte mary, un cordial saludo poetiza
 
El rencuentro

Como podrías mirarme con mi traza desprolija,
cubierto de polvo estaba arrastrando mi valija.


Del interior yo venía en busca de un horizonte,
que se hace triste encontrar cuando a tu paso se esconde.


La urbe me fue absorbiendo la miseria la pobreza,
pero mi mente traviesa siempre se acordaba de ella.


Quiso el destino aquel día que sentada y desolada,
vi llorando a una muchacha que de lejos me miraba.


Me fui acercando despacio por miedo a que se asustara,
su perfume me atraía su perfume me atrapaba.


A partir de ese momento se unieron nuestros presentes,

olvidando que hubo un día en que no quisiste verme.
Sencillamente hermoso, muy bonito de verdad, te dejoi afecto de siempre Mary, mil besos.
 
El rencuentro

Como podrías mirarme con mi traza desprolija,
cubierto de polvo estaba arrastrando mi valija.


Del interior yo venía en busca de un horizonte,
que se hace triste encontrar cuando a tu paso se esconde.


La urbe me fue absorbiendo la miseria la pobreza,
pero mi mente traviesa siempre se acordaba de ella.


Quiso el destino aquel día que sentada y desolada,
vi llorando a una muchacha que de lejos me miraba.


Me fui acercando despacio por miedo a que se asustara,
su perfume me atraía su perfume me atrapaba.


A partir de ese momento se unieron nuestros presentes,

olvidando que hubo un día en que no quisiste verme.
Bellos versos para un bello reencuentro. Me ha gustado mucho amiga Mary. Abrazote vuela. Paco.
 
El rencuentro

Como podrías mirarme con mi traza desprolija,
cubierto de polvo estaba arrastrando mi valija.


Del interior yo venía en busca de un horizonte,
que se hace triste encontrar cuando a tu paso se esconde.


La urbe me fue absorbiendo la miseria la pobreza,
pero mi mente traviesa siempre se acordaba de ella.


Quiso el destino aquel día que sentada y desolada,
vi llorando a una muchacha que de lejos me miraba.


Me fui acercando despacio por miedo a que se asustara,
su perfume me atraía su perfume me atrapaba.


A partir de ese momento se unieron nuestros presentes,

olvidando que hubo un día en que no quisiste verme.

Reencuentos de magia para retomar el cordon umbilical de los sentimientos
y ver que todo el temblor es necesidad de respiracion nueva. felicidades.
una magnifica obra. luzyabsenta
 

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