María Rentería
Luna en Acuario.
Eros y Psiquis duermen entrelazados;
juntos pasan la noche soñando un sueño.
Enamorado Eros descansa, confiado...
Psiquis dormita, despierta con resuello.
A ella su alma carcome la desconfianza
pues no ha visto nunca el rostro del amado.
Con cautela y lámpara en mano ella avanza...
¡Para! ¡El más bello rostro ha encontrado!
Una gota de aceite en el hombro de Eros;
el amor se despierta sobresaltado.
Taciturno, poco a poco se va yendo…
la decepción llega con lo que ha pasado.
Psiquis llora triste, está desconsolada.
Valles y montes tras el amor recorre;
a su amor no encuentra en la fresca arbolada
y tampoco está junto al río salobre.
Es el alma que en el cuerpo no confía
y separada vive una vida aparte
condenándose a sí misma a la agonía:
el alma es una y solo una con la carne.
Es grande el misterio de la vida humana.
Amante, Psiquis debe en Eros confiar
para poder vivir plena, hermosa, ufana...
¡Con él sí podrá ella su ser completar!
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