Marcelo Pavón Suárez
Vasto
Ese humo que sale de mi boca
no es más que la niebla
que quedó en mis pulmones
cuando me arrancaste tu infierno
y lo llevaste
para otro corazón.
Por eso apago la noche
contra el cenicero de la luna,
bebo de un sorbo
todos los sueños
que dejaste en la almohada
y me emborracho de lo que no seremos,
esta noche melancólica,
melalcohólica,
con gusto a invierno recién pintado.
no es más que la niebla
que quedó en mis pulmones
cuando me arrancaste tu infierno
y lo llevaste
para otro corazón.
Por eso apago la noche
contra el cenicero de la luna,
bebo de un sorbo
todos los sueños
que dejaste en la almohada
y me emborracho de lo que no seremos,
esta noche melancólica,
melalcohólica,
con gusto a invierno recién pintado.