Maria P Gallo
Poeta fiel al portal
Libre
Cautiva soy de tu belleza
Del deleite que me produce verte
Abrazar tu aroma
Sujetar el cielo cuando me abrazas.
Mi corazón es como un tamborcillo que danza al verte
Que palmotea al escucharte
Que palpita al son de tu sonrisa;
De esa media luna bella que esconde tu rostro.
Tus ojos son dos poemas del cielo
Dos versos escritos a mano
Dos trazos de pintura vibrante
Dos llamas encendidas
Tus labios son una manzana acaramelada
Como brasas de fuego ardiente
Como dulce vino fino
Como lino pulido.
Tu palabra es una sandía fresca
Una cereza dulce
Como hiel amarga
Como espada que corta
Como alas que abrazan
Cobijas que cubren
Campanillas que suenan
Lazos de amor que protegen.
Tus brazos son dos torres gemelas
Que sostienen mi alma
Que entrelazan mi espalda
Que me acercan a tus afectos.
Tus cabellos son como ramas de olivos
Como espigas maduras
Listas para la cosecha,
Son como ramitas finas
Como pasto que saluda
Con el viento mi rostro.
Y mi cara al verte es la de una mujer enamorada
Una mujer feliz, una mujer libre
Libre por el cautiverio de un amor correspondido
Libre por los latidos de mi alma que dicen tic- tac, tic- tac cada vez que te acercas
Cada vez que me sanas
Cada vez que me escuchas
Cada vez que me dices: “te quiero”.
Cautiva soy de tu belleza
Del deleite que me produce verte
Abrazar tu aroma
Sujetar el cielo cuando me abrazas.
Mi corazón es como un tamborcillo que danza al verte
Que palmotea al escucharte
Que palpita al son de tu sonrisa;
De esa media luna bella que esconde tu rostro.
Tus ojos son dos poemas del cielo
Dos versos escritos a mano
Dos trazos de pintura vibrante
Dos llamas encendidas
Tus labios son una manzana acaramelada
Como brasas de fuego ardiente
Como dulce vino fino
Como lino pulido.
Tu palabra es una sandía fresca
Una cereza dulce
Como hiel amarga
Como espada que corta
Como alas que abrazan
Cobijas que cubren
Campanillas que suenan
Lazos de amor que protegen.
Tus brazos son dos torres gemelas
Que sostienen mi alma
Que entrelazan mi espalda
Que me acercan a tus afectos.
Tus cabellos son como ramas de olivos
Como espigas maduras
Listas para la cosecha,
Son como ramitas finas
Como pasto que saluda
Con el viento mi rostro.
Y mi cara al verte es la de una mujer enamorada
Una mujer feliz, una mujer libre
Libre por el cautiverio de un amor correspondido
Libre por los latidos de mi alma que dicen tic- tac, tic- tac cada vez que te acercas
Cada vez que me sanas
Cada vez que me escuchas
Cada vez que me dices: “te quiero”.
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