orees19
Poeta que considera el portal su segunda casa
por los barrios peligrosos
el vehículo blindado hace su ronda de la tarde.
por el estruendo de la puerta que se derrumba,
en el barrio ningún vecino comenta los sonidos de la noche.
por la pared rocosa del olvidado cerro
los niños aferran sus dedos a la dureza de la grieta:
ajenos al filo de la navaja de los tiempos que corren
o a los estruendos de puertas
que nadie escucha derrumbarse.
ajenos todavía al peligro de la carne
cuando es la resignación la que sucede al miedo.
porque los niños siempre aferran sus dedos a la dureza de la grieta
y escalan la pared de la montaña, seca como todos
los viajes del hombre.
seca como todos los desvaríos del hombre.
seca como todas las atrocidades del hombre.
los niños siempre aferran sus dedos a la dureza de la grieta
como cuando se sostiene un fusil sobre un vehículo blindado
haciendo la ronda de la tarde por los barrios más peligrosos
de san pedro sula o de san salvador.
o como cuando se sostiene una pluma y se escribe oculta debajo de la mesa
porque sos la presa perfecta
para la cámara de gas.
por la pared rocosa las yemas de los dedos se aferran con dureza.
por los renglones del cuaderno
- sin dejarnos besos
para un amor de vehículos blindados-
los niños destinados a la cámara de gas
aferran sus dedos. y siguen escribiendo.
el vehículo blindado hace su ronda de la tarde.
por el estruendo de la puerta que se derrumba,
en el barrio ningún vecino comenta los sonidos de la noche.
por la pared rocosa del olvidado cerro
los niños aferran sus dedos a la dureza de la grieta:
ajenos al filo de la navaja de los tiempos que corren
o a los estruendos de puertas
que nadie escucha derrumbarse.
ajenos todavía al peligro de la carne
cuando es la resignación la que sucede al miedo.
porque los niños siempre aferran sus dedos a la dureza de la grieta
y escalan la pared de la montaña, seca como todos
los viajes del hombre.
seca como todos los desvaríos del hombre.
seca como todas las atrocidades del hombre.
los niños siempre aferran sus dedos a la dureza de la grieta
como cuando se sostiene un fusil sobre un vehículo blindado
haciendo la ronda de la tarde por los barrios más peligrosos
de san pedro sula o de san salvador.
o como cuando se sostiene una pluma y se escribe oculta debajo de la mesa
porque sos la presa perfecta
para la cámara de gas.
por la pared rocosa las yemas de los dedos se aferran con dureza.
por los renglones del cuaderno
- sin dejarnos besos
para un amor de vehículos blindados-
los niños destinados a la cámara de gas
aferran sus dedos. y siguen escribiendo.