Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
El cielo encallo en olvido
tras de la noche serena,
poder ahogar la pena
quiero sin oír gemido,
pero llevo la condena
de obrarte mi escapulario,
te llevo como un calvario
pues tu balada en ausencia
trajinando mi demencia
enmudece mi glosario.
Mujer que no desenfrena
tan solo con tus antojos,
explorare los rastrojos
que dejaba tu faena
de recitar tus enojos
y comprender porque a diario,
como si fuese un plagiario
rechazabas mi apetencia
por tus curvas y turgencia
escribiendo mi obituario.
Si no me hubieses herido
con tu daga de azucena,
de tenerte y luego ajena
obviaría mi desmido
de amor por ti cual sirena
enamora a un corsario
y lo arrastra a un estuario
para en trágica sentencia
arrojarme a la abstinencia
de privarme tu santuario.
tras de la noche serena,
poder ahogar la pena
quiero sin oír gemido,
pero llevo la condena
de obrarte mi escapulario,
te llevo como un calvario
pues tu balada en ausencia
trajinando mi demencia
enmudece mi glosario.
Mujer que no desenfrena
tan solo con tus antojos,
explorare los rastrojos
que dejaba tu faena
de recitar tus enojos
y comprender porque a diario,
como si fuese un plagiario
rechazabas mi apetencia
por tus curvas y turgencia
escribiendo mi obituario.
Si no me hubieses herido
con tu daga de azucena,
de tenerte y luego ajena
obviaría mi desmido
de amor por ti cual sirena
enamora a un corsario
y lo arrastra a un estuario
para en trágica sentencia
arrojarme a la abstinencia
de privarme tu santuario.