Vazquiano
Kevin vazquez castañon
Esa mujer, ¡que pintas llevaba para ser tan cruel!...
y timida, por cierto, que en esas veces, cuando yo le
preguntaba por que ella decia siempre que no tenia
yo razon a nada, me daba una tranca de un par de bolas
de billar. Y si ella persistia, y si ella nacia del cielo
cuando daba de mamar, yo la veia callar cuando estaba
pensando. Es mas, si ella no se fiaba de mi, o de otra
persona, le deciamos que iba bien, y ella seguia con el hilo...
Una mujer que daba de mamar, a secas llamada cruel,
con los labios de la rojez de esa leche caliente y malefica,
que se da todavia a esas criaturas que tienen un poco mas
de confianza que el resto, ¡ay!, ahora llegan recuerdos de crueldad...
y timida, por cierto, que en esas veces, cuando yo le
preguntaba por que ella decia siempre que no tenia
yo razon a nada, me daba una tranca de un par de bolas
de billar. Y si ella persistia, y si ella nacia del cielo
cuando daba de mamar, yo la veia callar cuando estaba
pensando. Es mas, si ella no se fiaba de mi, o de otra
persona, le deciamos que iba bien, y ella seguia con el hilo...
Una mujer que daba de mamar, a secas llamada cruel,
con los labios de la rojez de esa leche caliente y malefica,
que se da todavia a esas criaturas que tienen un poco mas
de confianza que el resto, ¡ay!, ahora llegan recuerdos de crueldad...