epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya me suenan mis versos repetidos
pues siento como un eco que me espanta;
la angustia se me anuda en la garganta
y el poema lacera mis oídos.
Fueron en almoneda recogidos
en donde mi saber no se amamanta
y mi fin, que esperaba, se adelanta
al huir del versar despavoridos.
Erizados sus pelos de lebreles,
que se sienten por mí abandonados,
cómo miran con ira los pinceles
pues quieren recibir justos laureles
y esperan a su pieza agazapados;
no saben que abandono mis cuarteles.
pues siento como un eco que me espanta;
la angustia se me anuda en la garganta
y el poema lacera mis oídos.
Fueron en almoneda recogidos
en donde mi saber no se amamanta
y mi fin, que esperaba, se adelanta
al huir del versar despavoridos.
Erizados sus pelos de lebreles,
que se sienten por mí abandonados,
cómo miran con ira los pinceles
pues quieren recibir justos laureles
y esperan a su pieza agazapados;
no saben que abandono mis cuarteles.
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