Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Sentí que podía caer dentro de aquellos ojos infinitos.
Dentro de aquellos parajes olvidados.
Dentro de aquellas hogueras encendidas.
Me sentí tan vulnerable aquel instante.
Cómo semilla a merced de la tormenta.
Me sentí el más cobarde de los hombres.
A penas pude dominar mi pensamiento.
Aquellos lagos me incitaron la demencia.
Quise ser libre y a la vez su humilde preso.
Quise morir para vivir en sus pecados.
Quise dejar de ser un ser de sangre y hueso.
Pero no pude más que ver como escapaban.
Cómo después de sentenciarme se alejaban.
Aquellos ojos enterraron mi ateísmo,
y desde entonces vago errante en sus abismos.
Dentro de aquellos parajes olvidados.
Dentro de aquellas hogueras encendidas.
Me sentí tan vulnerable aquel instante.
Cómo semilla a merced de la tormenta.
Me sentí el más cobarde de los hombres.
A penas pude dominar mi pensamiento.
Aquellos lagos me incitaron la demencia.
Quise ser libre y a la vez su humilde preso.
Quise morir para vivir en sus pecados.
Quise dejar de ser un ser de sangre y hueso.
Pero no pude más que ver como escapaban.
Cómo después de sentenciarme se alejaban.
Aquellos ojos enterraron mi ateísmo,
y desde entonces vago errante en sus abismos.
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