ANTILOPE
Poeta recién llegado
Quizás soñaste con azahares mediterráneos
o con frondosos bosques de palmeras
o con la quietud de un mar calmo
o el azul intenso del cielo de mi tierra.
Quizás presentías en la pubertad de los años
que un mensaje encerrado en una botella
surcaría el océano sin desmayo
arribando a llamar a tus puertas.
Quizás intuías un viento extraño
forastero,de otras fronteras
que desde oriente como encanto
te transformara en primavera.
Quizás dibujaras corazones de mayo
en los libros de tu escuela
con el secreto del anonimato
jeroglíficos de mis letras.
Quizás tu primer beso fuera falso
como un ejercicio de coqueta
como semilla de futuro en mis labios
como esbozos de nuestra cosecha.
Quizás del corazón su primer canto
no fuera más que una prueba
del amor como un primer ensayo
para afinar nuestra obra perfecta.
Quizás el primer roce de manos
aquel que robó tu primer rubor de hembra
no fuera más que el preludio de mi hallazgo
como un camino con destino a mi meta.
Quizás fuiste mujer en otros brazos
y tu primer suspiro escapó en mi ausencia
y pensabas que era definitiva esa emoción de antaño
sin presagiar nuestra futura promesa.
Quizás todo lo anterior solo fue un teatro
emociones tejidas al calor de candilejas
hoy lo dibujamos como simplemente pasado
el presente lo construimos con certezas.
o con frondosos bosques de palmeras
o con la quietud de un mar calmo
o el azul intenso del cielo de mi tierra.
Quizás presentías en la pubertad de los años
que un mensaje encerrado en una botella
surcaría el océano sin desmayo
arribando a llamar a tus puertas.
Quizás intuías un viento extraño
forastero,de otras fronteras
que desde oriente como encanto
te transformara en primavera.
Quizás dibujaras corazones de mayo
en los libros de tu escuela
con el secreto del anonimato
jeroglíficos de mis letras.
Quizás tu primer beso fuera falso
como un ejercicio de coqueta
como semilla de futuro en mis labios
como esbozos de nuestra cosecha.
Quizás del corazón su primer canto
no fuera más que una prueba
del amor como un primer ensayo
para afinar nuestra obra perfecta.
Quizás el primer roce de manos
aquel que robó tu primer rubor de hembra
no fuera más que el preludio de mi hallazgo
como un camino con destino a mi meta.
Quizás fuiste mujer en otros brazos
y tu primer suspiro escapó en mi ausencia
y pensabas que era definitiva esa emoción de antaño
sin presagiar nuestra futura promesa.
Quizás todo lo anterior solo fue un teatro
emociones tejidas al calor de candilejas
hoy lo dibujamos como simplemente pasado
el presente lo construimos con certezas.