Boddah
Poeta recién llegado
Las dimensiones de mi encierro se han vuelto locas y frías,
me amenazan tratando
de cortar mis venas. ...
Mi dios negro me ha mandado
un guardián para bufarle
a esas ganas inmensas
de asesinarme, pero a veces falla y se acobarda ella misma.
Mi defensora duerme
en mi regazo y frente a mi
el cobarde me asuza
con garras y risas;
Me abofetea duro en la cara, como mil agujas perforando a fuego ardiente.
La soledad ha tomado poder,
y me asusta, es enorme, cual coloso,
y me ha hecho llorar,
soy un niño que reacciona
con violencia
pues no le enseñaron de otra forma, no le gusta que lo ignoren
y se saca los ojos y los avienta.
Soy podredumbre, soy estorbo, soy inutilidad, falsedad, agresión y vacuidad.
Un golpe en los dientes, tal vez dos o más, para que aprenda
la estúpida mente orgullosa a no fallar.
Ahora entiendo porque mi gata negra me ataca: ella no es la bruja,
aunque a veces se compadece y lima las lágrimas de mis mejillas
tratando de redimir mis errores, con su rasposa y dañadora lengua.
me amenazan tratando
de cortar mis venas. ...
Mi dios negro me ha mandado
un guardián para bufarle
a esas ganas inmensas
de asesinarme, pero a veces falla y se acobarda ella misma.
Mi defensora duerme
en mi regazo y frente a mi
el cobarde me asuza
con garras y risas;
Me abofetea duro en la cara, como mil agujas perforando a fuego ardiente.
La soledad ha tomado poder,
y me asusta, es enorme, cual coloso,
y me ha hecho llorar,
soy un niño que reacciona
con violencia
pues no le enseñaron de otra forma, no le gusta que lo ignoren
y se saca los ojos y los avienta.
Soy podredumbre, soy estorbo, soy inutilidad, falsedad, agresión y vacuidad.
Un golpe en los dientes, tal vez dos o más, para que aprenda
la estúpida mente orgullosa a no fallar.
Ahora entiendo porque mi gata negra me ataca: ella no es la bruja,
aunque a veces se compadece y lima las lágrimas de mis mejillas
tratando de redimir mis errores, con su rasposa y dañadora lengua.