Marcelo Pavón Suárez
Vasto
En los peldaños de sus pechos
me siento a esperarlo todo,
la rabia del mundo,
el dolor,
la alegría,
las estaciones
y los estacionamientos
en los que aparco los sueños que me quedan.
En ella soy todo oídos
para las confesiones del mundo,
en ella me caigo,
me sumerjo,
me aprieto las flaquezas
y me quiero más que siempre,
de su boca toman agua mis gaviotas,
mis sombras que se tumban
a dormir bajo sus párpados,
En ella ocurren los pocos ardores
del cansancio de andar,
las cicatrices se encienden
cuando mira a los ojos de mi vida
y yo me vuelco su cuerpo
contra la sangre descalza,
Amo sus formas de decir
y de callar,
ella es la canción que dios usa para dormir.
me siento a esperarlo todo,
la rabia del mundo,
el dolor,
la alegría,
las estaciones
y los estacionamientos
en los que aparco los sueños que me quedan.
En ella soy todo oídos
para las confesiones del mundo,
en ella me caigo,
me sumerjo,
me aprieto las flaquezas
y me quiero más que siempre,
de su boca toman agua mis gaviotas,
mis sombras que se tumban
a dormir bajo sus párpados,
En ella ocurren los pocos ardores
del cansancio de andar,
las cicatrices se encienden
cuando mira a los ojos de mi vida
y yo me vuelco su cuerpo
contra la sangre descalza,
Amo sus formas de decir
y de callar,
ella es la canción que dios usa para dormir.