Abrahám Emilio
Emilio.
Corres a mí, alma enamorada,
como cuando se liberan las bandadas
y con el viento seco se ponen a tronar;
como las gotas perfumadas del mar,
rondas a mi lado y me asombra
¡¡estás pisando mi pecho como una alfombra!!
eres tornado dueño de mi alma y emanas maná
al igual que una vez lo hizo mamá;
tocas mi labios hirvientes y tuyas frías...
pensamos igual pues tú y yo somos uno mismo,
hasta que muere la noche y renace el día
y no nos importa la lluvia, los sismos...
yo aún vivo y tú...ya no estás como yo,
de tanto amor por ti mi alma lloró
pienso en Orfeo y su Eurídice,
o en Fernando y su Margarita...
tú hablas conmigo y nadie lo contradice;
un amor que el cielo ya nos limita...
Estoy en siete llaves en un manicomio
en las sombras que dan el insomnio;
tu alma y la mía están cubiertos
por la ventura de un beso olvidado,
y al despertar a veces me pongo a llorar:
por ella que no existe y no ha sido borrado
y el tiempo no sabe hacerme olvidar...
corres en mí en las noches de velas
y te derrites como escultura de cera;
en el recuerdo de ese amor me alojo
y poder escribir juntos un tema de amor
por un deseo falso, imposible y seductor...
y todo se desvanece al abrir los ojos...
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Anthony Acosta Pérez (Antorcha)
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