Te haré una confesión PRIMORCILLA, jejeje.
Ya desde pequeño, soñé muchas veces, que juntaba los brazos al cuerpo y no solo me elevaba, sino que viajaba volando.
Hoy muevo las orejas como dumbo, pero naaaada que no me elevo, jojojojo. ¡Es broma!
Tengo esos divinos momentos en los cuales acomodo el cuerpo y el alma puede volar entre las esencias que me rodean.
Te diré que con las alas del puro amor todos nos podemos elevar sobre la materia que nos quiere convencer de no hacerlo, (porque ella no puede) jajaja. La naturaleza es templo divino donde podemos disfrutar del espíritu del amor en estado puro. Es una pena que el ser humano la quiera explotar, sin apenas sentir más que su ciega codicia.
Dame tu mano chiquillaaa y volemos, porque tú y yo lo venimos haciendo desde tiempos pretéritos, jejeje.
Un besazo en pleno vuelo muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuáááááááckssss.
VidaLomi