Sofía Valera
Poeta recién llegado
Desde aquí veo los campos
los niños y las palomas;
todos hacen bellas bromas,
unos juegan al soldado.
Mi madre: sutil, preciosa
dulce abuela, y admirable,
su carita me acompaña
y yo muriendo en pesares,
recordando sus verdades
al verla cada mañana.
El tiempo pasa tan lento,
tan alejada del mundo
sumergida por segundos
en mi quejido, o lamento.
Todo es gris, blanco y oscuro,
me hacen falta los colores,
el hollín de la ciudad
para llenar mis pulmones
de aire, gritos y sabores;
volviendo para empezar.
los niños y las palomas;
todos hacen bellas bromas,
unos juegan al soldado.
Mi madre: sutil, preciosa
dulce abuela, y admirable,
su carita me acompaña
y yo muriendo en pesares,
recordando sus verdades
al verla cada mañana.
El tiempo pasa tan lento,
tan alejada del mundo
sumergida por segundos
en mi quejido, o lamento.
Todo es gris, blanco y oscuro,
me hacen falta los colores,
el hollín de la ciudad
para llenar mis pulmones
de aire, gritos y sabores;
volviendo para empezar.