Maria P Gallo
Poeta fiel al portal
Érase
Érase una vez un paisaje,
un paisaje con dos soles en el cielo,
un tronquito de árbol perfecto en medio
y una fuente de agua dulce.
la fuente eran sus labios
los soles, sus pupilas dilatadas
el tronquito de árbol,
ninguna más
que su nariz perfecta;
y el paisaje, la armonía
de su rostro varonil.
Érase una vez un paisaje,
un paisaje con dos soles en el cielo,
un tronquito de árbol perfecto en medio
y una fuente de agua dulce.
la fuente eran sus labios
los soles, sus pupilas dilatadas
el tronquito de árbol,
ninguna más
que su nariz perfecta;
y el paisaje, la armonía
de su rostro varonil.