Rafael Alvazalez
Poeta recién llegado
En solo mirarte…
Por última vez déjame tu piel
tocar sin tropel; quedo he de amarte,
que en solo mirarte te dejo de ver…
Que muere mi voz con tu último aliento,
que aquello que siento no es sino exhalar
de mi ser tu estar al postremo cielo;
de mi mal, mi bien, que presto se ahoga
como si la soga de mi mortandad
sesgara en mitad la mano de Morta.
Y en aqueste estado ya entonces me fijo
del sin par cobijo que tu alma me da,
mas ella ya va do el trágico Limbo
la resguardará, y, cerca a la mía,
nos tendrá a porfía sin dejar salir
de rojo el sentir, de negro, la vida.
Mas ¡qué dicha tengo, dichoso yo soy!
Pues te veo por hoy: mi sed saciarás,
que amar a alguien más es mirar a Dios.
Créditos del metro: Marah
Por última vez déjame tu piel
tocar sin tropel; quedo he de amarte,
que en solo mirarte te dejo de ver…
Que muere mi voz con tu último aliento,
que aquello que siento no es sino exhalar
de mi ser tu estar al postremo cielo;
de mi mal, mi bien, que presto se ahoga
como si la soga de mi mortandad
sesgara en mitad la mano de Morta.
Y en aqueste estado ya entonces me fijo
del sin par cobijo que tu alma me da,
mas ella ya va do el trágico Limbo
la resguardará, y, cerca a la mía,
nos tendrá a porfía sin dejar salir
de rojo el sentir, de negro, la vida.
Mas ¡qué dicha tengo, dichoso yo soy!
Pues te veo por hoy: mi sed saciarás,
que amar a alguien más es mirar a Dios.
Créditos del metro: Marah