Évano
Libre, sin dioses.
A veces la noche te aviene
y tiembla como estrella que titila
rota
entre tus brazos.
Y te vuelves un mañana que refleja en tus lágrimas
los puñales del frío horizonte.
A veces el amor también
se rompe
como cristales que destellan
el olvido a la noche que tiembla
entre tus brazos.
Y se rompe tanto
que eres balcón
de un área de reposo
en una autopista cualquiera,
tan lejana
como los faros de un coche,
triste
como un de vez en cuando,
un cuando roto
que va
y viene
de la ruta de la duda
a la noche de tus brazos.
Y eres el espacio
roto
donde ahora te hallas,
esa noche que tiembla
entre tus brazos.
y tiembla como estrella que titila
rota
entre tus brazos.
Y te vuelves un mañana que refleja en tus lágrimas
los puñales del frío horizonte.
A veces el amor también
se rompe
como cristales que destellan
el olvido a la noche que tiembla
entre tus brazos.
Y se rompe tanto
que eres balcón
de un área de reposo
en una autopista cualquiera,
tan lejana
como los faros de un coche,
triste
como un de vez en cuando,
un cuando roto
que va
y viene
de la ruta de la duda
a la noche de tus brazos.
Y eres el espacio
roto
donde ahora te hallas,
esa noche que tiembla
entre tus brazos.