Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu abandono temprano de la tierra
por cruzar los confines de la vida,
fue punzar la burbuja de mi mundo,
para siempre esfumándola en el aire,
y alienar mi intelecto con un fuego,
que no es dable apagarlo con el agua.
El crisol de mi vista está sin agua,
gota a gota absorbida por la tierra,
el dolor forja lágrimas de fuego,
que calcinan los sueños de la vida.
Mi demencia es saeta por el aire,
arrojada a la diana de tu mundo.
Entre cuatro elementos de este mundo,
puedo verte meciéndote en el agua,
que evapora, levita por el aire
y otra vez como lluvia vuelve a tierra,
despertando la magia de la vida,
y es rebelde su esencia como el fuego.
Tu silueta retoza con el fuego
y crepita tibiezas por el mundo,
encendiendo las chispas de la vida
que se ven en el tálamo de agua
reflejadas y alejan de la tierra,
cual migajas doradas en el aire.
Cuando inhalo, me habitas con el aire
y es tu aliento, oxígeno de fuego,
porque entibia mis huellas en la tierra
y un vitral de colores abre al mundo,
mas, tus besos son frescos, como el agua
del torrente secreto de la vida.
Desolada certeza ata mi vida,
si no hallare tu imagen en el aire,
ni tu sombra espejada por el agua,
y tampoco morases en el fuego,
en hechizo magnífico, tu mundo
brotará en lo fecundo de la tierra.
Hay nostalgias con vida por el aire,
tierras áridas ávidas de agua,
y un amor que es el fuego de este mundo.
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