Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
El dolor es sobrio
como un alarido de pescadería
te ríes, te lloras, te encantas
del sabor húmedo
de los sudores de las frentes
y del olvido.
El humo de tu ironía te lo restriegas
en la cara sucia
de tus males,
de tus ofensas y de tus menhires
y te lo vuelves a restregar en tu rostro
y sonríes puramente.
Y cuando vuelves el rostro
de lo desconocido que acecha,
tratas y encantas
con un esbozo de sonrisa enclenque,
cuando comprendes
que triturando el hambre mollada
es tu odio y no tu narciso.
Ya es tarde
y la certidumbre de tu olvido
no deja huella
y me rió, me lloro, me encanto
y tu con fugaces silbidos
me adviertes tu presencia
y el piemesis de mis tobillos
y mis rodillas.
Como si todo fuera nada, me alejo,
sin que un edén fosforescente
sea advertido por la mirada
de un suspiro de conciencia
y me alejo, me ciego y te olvido
mucho tiempo,
hasta que pases fugazmente.
14 miradas de sol, luna y eternidad. 1996.
poema 4/14
como un alarido de pescadería
te ríes, te lloras, te encantas
del sabor húmedo
de los sudores de las frentes
y del olvido.
El humo de tu ironía te lo restriegas
en la cara sucia
de tus males,
de tus ofensas y de tus menhires
y te lo vuelves a restregar en tu rostro
y sonríes puramente.
Y cuando vuelves el rostro
de lo desconocido que acecha,
tratas y encantas
con un esbozo de sonrisa enclenque,
cuando comprendes
que triturando el hambre mollada
es tu odio y no tu narciso.
Ya es tarde
y la certidumbre de tu olvido
no deja huella
y me rió, me lloro, me encanto
y tu con fugaces silbidos
me adviertes tu presencia
y el piemesis de mis tobillos
y mis rodillas.
Como si todo fuera nada, me alejo,
sin que un edén fosforescente
sea advertido por la mirada
de un suspiro de conciencia
y me alejo, me ciego y te olvido
mucho tiempo,
hasta que pases fugazmente.
14 miradas de sol, luna y eternidad. 1996.
poema 4/14
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