Ezegaleon
Poeta recién llegado
No te vayas aún, te necesito aquí.
Aprendí a no vivir sin respirar de tu aire.
Quisiera terminar el día viéndote dormir,
y al despertar junto a mí encontrarte.
Ven, y dime qué los golpes no duelen
en esta maldita cárcel de momentos.
Ven, y dime qué lo miedos no llegan
más allá del calor de tu abrazo nuevo.
Ven, y dime que la lluvia es solo eso,
que al revivir mañana todavía seremos,
que después del ayer llegará la calma,
y que seguirás marcando mi sendero.
Ven, y deja en mi frente un nuevo beso,
y otro relato inconcluso una vez más.
Vete ahora con el sabor de mis labios,
regresa con el relato infinito por acabar.
Aprendí a no vivir sin respirar de tu aire.
Quisiera terminar el día viéndote dormir,
y al despertar junto a mí encontrarte.
Ven, y dime qué los golpes no duelen
en esta maldita cárcel de momentos.
Ven, y dime qué lo miedos no llegan
más allá del calor de tu abrazo nuevo.
Ven, y dime que la lluvia es solo eso,
que al revivir mañana todavía seremos,
que después del ayer llegará la calma,
y que seguirás marcando mi sendero.
Ven, y deja en mi frente un nuevo beso,
y otro relato inconcluso una vez más.
Vete ahora con el sabor de mis labios,
regresa con el relato infinito por acabar.