Gerardo Lugo
Cuervo gris
Dedicado a ese amor que un día tuve...
En mi imaginación.
En mi imaginación.
Hoy quiero que me cortes las alas
para quedarme el resto de mi vida como un perro atado a ti,
un preso que espera ansioso su condena si es morir en ti,
quiero probar tus labios
y me cauces desvelos por probarlos una y otra vez,
quiero beber de tu boca
y sentir tu aliento cabalgar furioso sobre mi piel,
quiero sentir el calor de tu cuerpo
aferrarse al mío y provocarte orgasmos como un loco atrevido,
un animal salvaje que no se puede contener,
quiero que seamos uno solo
y no dos pobres seres, dos almas en pena que separadas estén,
soñemos juntos con un futuro que sea nuestro
y no con el pasado perdido que un día echamos a perder,
toma mi mano y quédate conmigo,
con mi amor, mi llanto y lo que queda de mí,
te entrego mi alma, mi vida y todo lo que puedo ser,
caminemos por el mismo cielo hasta el final del tiempo
y de nuestros días bajo la luz del atardecer,
bajemos hasta el mismo infierno
y que nuestros demonios expulsen al diablo
contándole del amor eterno que un día yo te juré,
hagamos de la noche un dulce tormento
jugando con las sombras, gritando y gimiendo hasta enloquecer,
durmamos cobijados por las mismas sábanas
que cubrieron el deseo ardiente consumido por el ayer,
soñemos con el paraíso perdido en nuestras bocas
y engendremos con un beso
nuestra propia estirpe de caricias en la piel,
quiero que bailemos juntos asidos al viento
y viajemos lejos levantando el vuelo hasta desaparecer,
amémonos con locura ciega hasta alcanzar el éxtasis
del deseo y la demencia del placer,
perdámonos el uno en el otro
hasta no saber dónde es tu fin y dónde mi nacer,
juguemos como dos niños pequeños
un juego prohibido con nuestros cuerpos hasta desfallecer,
borremos las huellas de nuestra existencia
alcanzando el clímax del amor desnudo
y que el mismo Dios envidie nuestro querer,
bañémonos con el sudor del sexo,
con palabras bellas y con frases sucias
que sólo nosotros podamos entender,
muramos juntos como dos amantes
cuyos corazones latieron unidos
desde el momento del primer beso al último latido
y el último rastro de nuestro existir.
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