Alfonso Espinosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ay un fuego por el monte,
una alarma que se oyera.
Urgente sale el bombero
con su arrojo y la manguera.
Recorriendo los caminos
por el humo bien se orienta,
presto prepara el ataque
por el monte y la ladera.
Despejando las malezas,
el lugar exacto encuentra.
Saca el bombero sus artes,
enchufando la manguera.
Es un fuego muy extraño,
parece que renaciera.
a pesar de tanto esfuerzo
ó será de la manguera?
El calor que lo sofoca,
no ve nada, el humo ciega,
pero sigue diligente
con su labor tan certera.
El fuego es como volcán.
! Bombero, venga usted, venga !
Este fuego no se apaga,
de presión a su manguera.
una alarma que se oyera.
Urgente sale el bombero
con su arrojo y la manguera.
Recorriendo los caminos
por el humo bien se orienta,
presto prepara el ataque
por el monte y la ladera.
Despejando las malezas,
el lugar exacto encuentra.
Saca el bombero sus artes,
enchufando la manguera.
Es un fuego muy extraño,
parece que renaciera.
a pesar de tanto esfuerzo
ó será de la manguera?
El calor que lo sofoca,
no ve nada, el humo ciega,
pero sigue diligente
con su labor tan certera.
El fuego es como volcán.
! Bombero, venga usted, venga !
Este fuego no se apaga,
de presión a su manguera.