Henry Miller
Poeta recién llegado
Sabia de ti por tus cartas
por tus pisadas de madrugada
por tus días claros como el recuerdo.
Tu falda con carácter te hacia mujer
lo mismo que tus ojos verdes,
eras lo que nunca sería para mi:
Una flor que se contempla de paso
que nutre los ojos de esperanza
algo ajeno finalmente.
Pero algo ha sucedido,
ya nada es triste como entonces,
ya no vivo de helados y parques solitarios,
de tímidos poemas y polvorientos días.
Hoy ha salido el sol
y me perdono por tanta tristeza sin pago,
por todas las cartas que devolvió el correo,
por las películas a las que fui sin ti
soñando nada mas,
esperando encontrarte por azar,
sin las agallas para rodear tu cintura
y besarte simplemente.
Hoy te miro de frente
no estoy avergonzado de ser un cobarde
y eso me ha vuelto valiente
me canse de tantas disculpas
de tantos números equivocados,
voy al punto
estoy aquí para poseerte.
por tus pisadas de madrugada
por tus días claros como el recuerdo.
Tu falda con carácter te hacia mujer
lo mismo que tus ojos verdes,
eras lo que nunca sería para mi:
Una flor que se contempla de paso
que nutre los ojos de esperanza
algo ajeno finalmente.
Pero algo ha sucedido,
ya nada es triste como entonces,
ya no vivo de helados y parques solitarios,
de tímidos poemas y polvorientos días.
Hoy ha salido el sol
y me perdono por tanta tristeza sin pago,
por todas las cartas que devolvió el correo,
por las películas a las que fui sin ti
soñando nada mas,
esperando encontrarte por azar,
sin las agallas para rodear tu cintura
y besarte simplemente.
Hoy te miro de frente
no estoy avergonzado de ser un cobarde
y eso me ha vuelto valiente
me canse de tantas disculpas
de tantos números equivocados,
voy al punto
estoy aquí para poseerte.