CANTO Y ALAMBRADA.
Te digo en mi nocturno sideral
ahora que Dios es silencio
y el día ha cerrado sus ojos
en el ubérrimo aroma del mar.
Me multiplico con las voces
que nacen de la tierra
para cantarte
y en esta calle vacía
hilvanarme tu nombre.
Ámame como han amado
los pájaros sus nidos de invierno,
convierte tu silencio en mis fragancias
ahora que mi memoria es de cristal
y he mojado mis sueños
con el aríbalo de tu boca.
Quiero dibujarte un corazón de pájaro
con el hilo de mis horas…
Intemperie nocturna,
plenilunio de agua,
canto y alambrada de mis noches nocturnales.
EBAN
Última edición: