Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Brilla luna tu silencio,
luz de nieve,
reflejo en el agua
que cada noche te aguarda,
aquí los tejados se bañan
en tu media sonrisa,
siempre blanca,
siempre salada,
las baldosas te reciben de pie
descansando de los hombres,
las ventanas te abrazan
y tú te adentras un poquito
en sus hogares,
acariciando a los amantes,
inspirando al poeta,
besando a los bebés
en sus cunas,
arropando los sueños
de las familias,
de los solitarios,
de los que no duermen
pero también sueñan,
recorres la ciudad
es zapatillas de estar por casa,
todos conocen tu nombre y te aman,
los semáforos amarillos,
los árboles sonrientes,
los bancos de madera,
las fuentes de hierro,
los cristales de las tiendas,
las farolas sin prisa...
siempre fiel a tu cita
llevas cuatro mil
quinientos millones de años
haciendo soñar a este planeta.
luz de nieve,
reflejo en el agua
que cada noche te aguarda,
aquí los tejados se bañan
en tu media sonrisa,
siempre blanca,
siempre salada,
las baldosas te reciben de pie
descansando de los hombres,
las ventanas te abrazan
y tú te adentras un poquito
en sus hogares,
acariciando a los amantes,
inspirando al poeta,
besando a los bebés
en sus cunas,
arropando los sueños
de las familias,
de los solitarios,
de los que no duermen
pero también sueñan,
recorres la ciudad
es zapatillas de estar por casa,
todos conocen tu nombre y te aman,
los semáforos amarillos,
los árboles sonrientes,
los bancos de madera,
las fuentes de hierro,
los cristales de las tiendas,
las farolas sin prisa...
siempre fiel a tu cita
llevas cuatro mil
quinientos millones de años
haciendo soñar a este planeta.
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