Fueron aquellas palabras
causantes de mí tormento
las que dejaron su huella
y hoy son eco de recuerdos.
Fueron tus gélidos labios
los que dejaron mis besos
vagando por el vacío
y llevados por el viento.
Aquél mirar de tus ojos,
tu extraño comportamiento
que no pude comprender
apagándose lo nuestro.
Ya no seré el pintor
ni el escultor de tu cuerpo
cuyos ojos te pintaban
y moldeaban sus dedos,
quien cubría tu desnudo
sedoso con dulces besos
mientras hablaban de amor
saciando así tu deseo.
Atrás quedan las miradas,
los besos que fueron besos...
hoy son besos en olvido
que la vida puso en ellos
y por más que desee
no volverán los momentos
donde con sólo mirarnos
eran amores eternos.
Para mí serás la flor
a quien entregué mis sueños
pero tú, los ignoraste.
¡Qué triste, pero qué cierto!
Yo para ti, seré el vaso
opacado y polvoriento
donde un día tu bebiste...
un vaso en un mueble viejo.
Luis