Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde el palco de la ausencia
puedo imaginar tus apuradas mañanas;
escuchar el rápido andar de tus tacones
y el abrir de tus bellos ojos al despertar.
El traslado, como siempre apurado
en medio de tu mundo saturado
aún ahí, me imagino a tu lado,
acariciando tus pequeños labios
para intentar dibujar una sonrisa
que aniquile el tráfico pesado.
Después viene lo que llamamos “jornada”,
un teléfono gritón bombardeando tu sonrisa
y el correo electrónico quiere convertirte en su esclava;
no sabes que a esas horas ya muero sin ti.
Llega el medio día
y tu absorbente agenda te agobia, te estrangula
mientras a mí, la tristeza y la soledad
me susurran al oído
que hoy tampoco será ese día.
Tu tarde sazonada con una comida apurada,
y tú esperando una llamada
la que generalmente llega en el peor momento;
volviste a dejar tu comida
y yo con hambre de verte y de escuchar tu voz.
La noche y tu mente aún a mil por hora,
Se unen para planear lo de mañana,
mientras yo, he desojado la última margarita
la cual me dijo otra vez que no.
Y tus brazos encuentran en la almohada
lo que en mis brazos hay de sobra para ti,
y yo he encuentro en alguna nube
la humedad para volver a llorar.
Antes que yo en tu vida hay mil cosas;
y un lugar en tu agenda jamás voy a ocupar
pero tú en la mía eres el único pendiente,
sabes que yo no puedo dejarte de amar.
En mi vida tienes cita abierta
porque eres mi mayor prioridad:
mi corazón para siempre quiere esperarte,
no sé la vida y el tiempo lo vayan a dejar...
puedo imaginar tus apuradas mañanas;
escuchar el rápido andar de tus tacones
y el abrir de tus bellos ojos al despertar.
El traslado, como siempre apurado
en medio de tu mundo saturado
aún ahí, me imagino a tu lado,
acariciando tus pequeños labios
para intentar dibujar una sonrisa
que aniquile el tráfico pesado.
Después viene lo que llamamos “jornada”,
un teléfono gritón bombardeando tu sonrisa
y el correo electrónico quiere convertirte en su esclava;
no sabes que a esas horas ya muero sin ti.
Llega el medio día
y tu absorbente agenda te agobia, te estrangula
mientras a mí, la tristeza y la soledad
me susurran al oído
que hoy tampoco será ese día.
Tu tarde sazonada con una comida apurada,
y tú esperando una llamada
la que generalmente llega en el peor momento;
volviste a dejar tu comida
y yo con hambre de verte y de escuchar tu voz.
La noche y tu mente aún a mil por hora,
Se unen para planear lo de mañana,
mientras yo, he desojado la última margarita
la cual me dijo otra vez que no.
Y tus brazos encuentran en la almohada
lo que en mis brazos hay de sobra para ti,
y yo he encuentro en alguna nube
la humedad para volver a llorar.
Antes que yo en tu vida hay mil cosas;
y un lugar en tu agenda jamás voy a ocupar
pero tú en la mía eres el único pendiente,
sabes que yo no puedo dejarte de amar.
En mi vida tienes cita abierta
porque eres mi mayor prioridad:
mi corazón para siempre quiere esperarte,
no sé la vida y el tiempo lo vayan a dejar...
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