Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
Los grandes hombres no fueron valorados en su tiempo, fueron tratados como herejes, locos, lunáticos; la mayoría murieron solos, pobres, en medio de la indiferencia, el desamparo, la enfermedad, y el olvido; fue después de su muerte que sus obras cobraron valor, que empezaron a brillar con luz propia, pasando a ocupar páginas importantes en la historia de la humanidad, porque los prejuicios de su época, ya habían perdido vigencia.
Por todo lo anterior, el tiempo es el mejor aliado del hombre, si se quiere transformar una sociedad, porque muchos han logrado maravillas, desenterrando los textos, que una generación por prejuicios o miedo, ignoró, prohibió o hizo sepultar.
¿A qué autores deberemos desenterrar en esta época plagada de pestes, miedos, terrorismo camuflado (especialmente del que se hace pasar por víctima), celos, adicciones, egoísmos, rivalidades, competencias, donde se camina con el alma maltrecha, olvidando siquiera, contemplar un cielo estrellado, bajo un cielo contaminado?
Por todo lo anterior, el tiempo es el mejor aliado del hombre, si se quiere transformar una sociedad, porque muchos han logrado maravillas, desenterrando los textos, que una generación por prejuicios o miedo, ignoró, prohibió o hizo sepultar.
¿A qué autores deberemos desenterrar en esta época plagada de pestes, miedos, terrorismo camuflado (especialmente del que se hace pasar por víctima), celos, adicciones, egoísmos, rivalidades, competencias, donde se camina con el alma maltrecha, olvidando siquiera, contemplar un cielo estrellado, bajo un cielo contaminado?
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