Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Una sonrisa en la niebla,
un atardecer en el bolsillo,
nosotros sentados al borde
de una caricia joven
vibrando por sentir
la brisa de los días
que viven en una canción
mecida por un sueño.
Todo nos habla
si el silencio se impone
como un hilo de seda
que teje los corazones.
Te quiero vestida de sol,
volando rasante,
doblando la esquina
que te trae hasta aquí.
Nada es lo que parece
menos tú, claro del bosque,
que escribes mis versos
con una ráfaga de tus ojos.
un atardecer en el bolsillo,
nosotros sentados al borde
de una caricia joven
vibrando por sentir
la brisa de los días
que viven en una canción
mecida por un sueño.
Todo nos habla
si el silencio se impone
como un hilo de seda
que teje los corazones.
Te quiero vestida de sol,
volando rasante,
doblando la esquina
que te trae hasta aquí.
Nada es lo que parece
menos tú, claro del bosque,
que escribes mis versos
con una ráfaga de tus ojos.