Que cargue el poeta con la cruz a los dos hombres

saturno50

Poeta que considera el portal su segunda casa
La soledad es el amante en el proscenio de los sueños
buscando atar maromas en lejanos puertos,
subido a una balandra de blancas velas
que pertenecen a la eternidad del viento.
Aprendiz que ya no aprende más que del pasado,
y ve que ya nunca sabrá nada.
Entonces el universo se llena del silencio
que imprimen nuestros actos
en el diáfano caminar de los ancestros.

Alzas la vista y presientes que estás solo
en las miradas perdidas del dolor ajeno
y te invade el hastío y el miedo
de no saber amar a los dos hombres:
A los que tienden puentes
y a los que vuelan acueductos
cargados de lluvias impotentes.
A los hombres que abren horizontes
y a los que almacenan cadáveres de ausentes,
a los libertinos y los libertarios,
a los que someten y agreden bañados
en negro alquitrán como sudario.
A los que matan y huelen la muerte
y se nutren de almas inocentes.
A los hombres que escuchan el mar en caracolas
y disuelven la viga del ojo en agua de lluvia,
para que otros rompan los tímpanos de rabia,
mordiendo el anzuelo del poder y de la gloria.
Hombres que con su mirada lasciva y sucia
enturbian de negro duelo a la mujer hermosa:
Si la mujer es bella no lo entienden:
¡Es para que siembre de vida el horizonte!.
Si el cielo es azul no lo comprenden:
¡Es para que estalle el amor incandescente!
El apocalipsis está cerca , a tirar de piedra,
los que escuchan ya oyen órdenes divinas ;
los que ven presienten mandamientos celestes:

¡Que cargue el poeta con la cruz a los dos hombres!


 
Última edición:
La soledad es el amante en el proscenio de los sueños
buscando atar maromas en lejanos puertos,
subido a una balandra de blancas velas
que pertenecen a la eternidad del viento.
Aprendiz que ya no aprende más que del pasado,
y ve que ya nunca sabrá nada.
Entonces el universo se llena del silencio
que imprimen nuestros actos
en el diáfano caminar de los ancestros.

Alzas la vista y presientes que estás solo
en las miradas perdidas del dolor ajeno
y te invade el hastío y el miedo
de no saber amar a los dos hombres:
A los que tienden puentes
y a los que vuelan acueductos
cargados de lluvias impotentes.
A los hombres que abren horizontes
y a los que almacenan cadáveres de ausentes,
a los libertinos y los libertarios,
a los que someten y agreden bañados
en negro alquitrán como sudario.
A los que matan y huelen la muerte
y se nutren de almas inocentes.
A los hombres que escuchan el mar en caracolas
y disuelven la viga del ojo en agua de lluvia,
para que otros rompan los tímpanos de rabia,
mordiendo el anzuelo del poder y de la gloria.
Hombres que con su mirada lasciva y sucia
enturbian de negro duelo a la mujer hermosa:
Si la mujer es bella no lo entienden:
¡Es para que siembre de vida el horizonte!.
Si el cielo es azul no lo comprenden:
¡Es para que estalle el amor incandescente!
El apocalipsis está cerca , a tirar de piedra,
los que escuchan ya oyen órdenes divinas ;
los que ven presienten mandamientos celestes:

¡Que cargue el poeta con la cruz a los dos hombres!




Huellas marcadas en la playa de los tiempos. ¡Que el mar borrará irrevocablemente!
Todo acontece tal como lo previsto. Estamos viviendo en los últimos tiempos de un sistema erróneo, eso es evidente.
Cuando no hay conocimiento no puede haber comprensión y los resultados seran fruto de la sinrazón.

He disfrutado la generosidad que nos compartes Satu. Gracias por hablar con el corazón abierto.
El apocalipsis será inminente para ambos hombres, pero antes de la cosecha se ha de separar la miés de la mala hierba.
Un gusto acompañarte apreciado amigo.
Haya alegre paz y te llegue.
Vidal
 
La soledad es el amante en el proscenio de los sueños
buscando atar maromas en lejanos puertos,
subido a una balandra de blancas velas
que pertenecen a la eternidad del viento.
Aprendiz que ya no aprende más que del pasado,
y ve que ya nunca sabrá nada.
Entonces el universo se llena del silencio
que imprimen nuestros actos
en el diáfano caminar de los ancestros.

Alzas la vista y presientes que estás solo
en las miradas perdidas del dolor ajeno
y te invade el hastío y el miedo
de no saber amar a los dos hombres:
A los que tienden puentes
y a los que vuelan acueductos
cargados de lluvias impotentes.
A los hombres que abren horizontes
y a los que almacenan cadáveres de ausentes,
a los libertinos y los libertarios,
a los que someten y agreden bañados
en negro alquitrán como sudario.
A los que matan y huelen la muerte
y se nutren de almas inocentes.
A los hombres que escuchan el mar en caracolas
y disuelven la viga del ojo en agua de lluvia,
para que otros rompan los tímpanos de rabia,
mordiendo el anzuelo del poder y de la gloria.
Hombres que con su mirada lasciva y sucia
enturbian de negro duelo a la mujer hermosa:
Si la mujer es bella no lo entienden:
¡Es para que siembre de vida el horizonte!.
Si el cielo es azul no lo comprenden:
¡Es para que estalle el amor incandescente!
El apocalipsis está cerca , a tirar de piedra,
los que escuchan ya oyen órdenes divinas ;
los que ven presienten mandamientos celestes:

¡Que cargue el poeta con la cruz a los dos hombres!


Intensidad y profundidad en tus palabras, un bello poema que te ha salido de las entrañas, todo esta cerca y lejos a la vez y a los iluminados no les roza el sol. Me gustó amigo Saturno. Un abrazo. Paco.
 
Huellas marcadas en la playa de los tiempos. ¡Que el mar borrará irrevocablemente!
Todo acontece tal como lo previsto. Estamos viviendo en los últimos tiempos de un sistema erróneo, eso es evidente.
Cuando no hay conocimiento no puede haber comprensión y los resultados seran fruto de la sinrazón.

He disfrutado la generosidad que nos compartes Satu. Gracias por hablar con el corazón abierto.
El apocalipsis será inminente para ambos hombres, pero antes de la cosecha se ha de separar la miés de la mala hierba.
Un gusto acompañarte apreciado amigo.
Haya alegre paz y te llegue.
Vidal
Gracias , Vital , por pasarte y comentar. Saludos y un abrazo
 
Se siente la fuerza que imprimes al escribir el poema. Diversas imágenes que son descriptivas y hacer marco a los versos. Saludos cordiales.
Es que me cabrea mucho la maldad por la maldad. Esa que no es necesaria aunque la maldad nunca es necesaria. Saludos cordiales.
 

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