rosa maria mein
Poeta recién llegado
Se que me has desterrado del lugar donde me colocaste hace mucho tiempo
se que fui bajando escalones, hasta quedarme en el suelo de tu corazón
como un engendro lo desterraste y renegaste de mi hasta decir para mi no existes
yo ya te he enterrado y te expandí por el viento
ay de mi, ya no soy nada, soy una ráfaga de viento polvoriento como huracán indomable
batiéndose y ondeándose como bandera al acecho, este es mi fín.
me perderé en tiempo, los cuatro jinetes de la apocalísis, azotan y se pelean en el cielo
ay de mi, este es el fin, es una guerra entre el mal y el bien. Quien vencerá
Tendré al final la suerte de que el bien persistirá, prevalecerá a mi suerte
porque tu también eres mortal, aquí nadie se salva, pues al final quieras o no
se te acabará tu tiempo e igual que has hecho tu, te harán y como inquisidor pagarás tu precio
y yo iré a salvarte pues todo tiene remedio
se que fui bajando escalones, hasta quedarme en el suelo de tu corazón
como un engendro lo desterraste y renegaste de mi hasta decir para mi no existes
yo ya te he enterrado y te expandí por el viento
ay de mi, ya no soy nada, soy una ráfaga de viento polvoriento como huracán indomable
batiéndose y ondeándose como bandera al acecho, este es mi fín.
me perderé en tiempo, los cuatro jinetes de la apocalísis, azotan y se pelean en el cielo
ay de mi, este es el fin, es una guerra entre el mal y el bien. Quien vencerá
Tendré al final la suerte de que el bien persistirá, prevalecerá a mi suerte
porque tu también eres mortal, aquí nadie se salva, pues al final quieras o no
se te acabará tu tiempo e igual que has hecho tu, te harán y como inquisidor pagarás tu precio
y yo iré a salvarte pues todo tiene remedio