cantosirena
Cantos de Sirena
En el espacio de tu penumbra
en tus filos, entre tus puertas
habité durante mucho tiempo
atrapando pequeños retazos de luz
buscando los restos de tu amor
en el polvo acumulado de tu cuarto.
Con ellos alimentaba mi hambriento espíritu
perdida en fugaces chispas y ensoñaciones.
Esperando sin ninguna esperanza
anticipado ya nuestro lacónico final
como una fanática del apego
como la enfermera en la cama del moribundo
velé por nuestro amor herido de muerte
ese que no quise dejar marchar
cuando debí hacerlo.
Mientras, para resistir tanta traición
al vínculo de nuestro afecto
cazaba mariposas de azúcar
en la esquina de tu habitación.
Y me quedó el recuerdo de esa eterna esquina
donde residía empequeñecida
como una triste Pulgarcita.
Por esos años, yo era un perro maltratado
que seguía la huella de tus pasos
observándote desde la distancia que tu me imponías.
Y me acostumbré a vivir en tus rellanos
en el alfiz de tus ventanas, detrás de tus cortinas
consumiendo el ardor de mi juventud
en contar las horas que me ignorabas.
Simplemente, esperaba sin esperanza alguna
como una fanática del apego
como una hipnotizada Penélope.
Ahora que todo ha terminado
no hago cuenta de las veces que deshilé lo hilado
pagando un precio muy caro a las Parcas
por un amor que no fue tal.
Y esos años de vacío
los mejores años, los de la plena juventud
no los recuperaré jamás.